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Bicentenario de la Fundación de la Congregación de los Hermanos Maristas
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2 de Enero de 2017 - Bicentenario de la Fundación Marista

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La violencia doméstica: Un mal que es difícil de hablar

violencia_familiarEl maltrato a los niños de todas las edades se ha generalizado en EE.UU. y otros países, así como los abusos perpetrados contra los ancianos. Incluso, aunque las víctimas en su mayoría son mujeres,

 niños y ancianos, también hay casos de hombres golpeados por sus mujeres.

Sin embargo, el objetivo de este folleto es específicamente la ayuda a la mujer maltratada.

¿Qué constituye violencia?

¿Es simplemente darle golpes a una persona? Hasta ahora habíamos creído que esta era la única forma de violencia. Sin embargo, la psicología moderna nos ha dado una nueva visión del ser humano y de sus necesidades psicológicas. Ahora sabemos que hay otro tipo de violencia que también hace daño a las personas: la violencia psicológica o verbal.

Destruir la autoestima de una persona sistemáticamente mediante críticas, desprecios, abandono o insultos; también son formas de violencia. No cabe duda de que a veces los golpes al espíritu son mucho más dañinos que los golpes al cuerpo y dejan heridas más profundas. Las víctimas de este tipo de violencia por lo general continúan sufriendo calladamente y por eso no reciben la ayuda que tanto necesitan. Una persona golpeada en su cuerpo puede mostrar las heridas y recibir ayuda. Sin embargo, la que es golpeada sistemáticamente en su psiquis, en su espíritu, no tiene heridas físicas que mostrar al mundo para poder pedir ayuda. Como este tipo de abuso o violencia doméstica ocurre mayormente en la privacidad del hogar, generalmente pasa desapercibido, a veces durante muchos años. Por añadidura, generalmente la violencia verbal o psicológica precede a la física.

Cuando a la mujer se le coacciona para que aborte (lo cual constituye violencia también contra una criatura inocente que no ha nacido), utilice peligrosos anticonceptivos y abortivos o se practique la dañina esterelización; todos estos también constituyen actos de violencia.

¿Por qué permanecen muchas mujeres en una relación abusiva?

Las víctimas del maltrato verbal muchas veces piensan que éste no es lo suficientemente grave como para tratar de hacer algo para impedirlo. Algunas temen que no les creerán si denuncian al abusador, pues a menudo éste goza de una buena imagen pública. Las que están siendo golpeadas tienen miedo a las represalias por parte del agresor ya que a menudo éste amenaza con matarla. Otras temen enfrentar la vida solas o simplemente no tienen los medios para hacerlo. A veces alguien que la víctima respeta le dice que debe permanecer en esa relación abusiva "por el bien de sus hijos". En el caso de la mujer del alcohólico o drogadicto, ella es una codependiente de su esposo o "compañero" y la codependencia es una enfermedad emocional que requiere tratamiento de un psicólogo o psiquiatra. Todas estas mujeres tienen en común una baja autoestima y una incapacidad para poner límites porque vienen arrastrando problemas emocionales desde su niñez. A menudo la raíz de la violencia doméstica tanto para las víctimas como para sus victimarios, es el vacío afectivo. O sea, la falta de amor y atención en su niñez.

La violencia doméstica es una enfermedad contagiosa

En los hogares disfuncionales en los cuales un cónyuge maltrata al otro, es común el maltrato a los niños. Constituye violencia no sólo el darles fuertes golpes, sino también gritarles, menospreciarlos, castigarlos excesivamente o negarles la atención, la aceptación y el amor que son tan imprescindibles para su desarrollo emocional y social. También es un acto de violencia en el caso de los padres divorciados, el hablar mal del ex-cónyuge delante de los hijos o utilizarlos para hacerle daño al otro.

Lamentablemente, cuando una mujer está siendo víctima de cualquier tipo de violencia por parte de su esposo o "compañero", está tan enfrascada en defenderse que a menudo no puede darse cuenta del daño que también están sufriendo sus hijos. A veces permite hasta los maltratos físicos o verbales a éstos por parte del padre o padrastro, porque se siente incapaz de detenerlos ni siquiera en lo que respecta a sí misma.

Los casos de violencia doméstica o intrafamiliar abundan. Es algo que puede sucederle y en verdad a veces les sucede a personas que se consideran religiosas, porque se trata de una enfermedad psicológica que debe ser tratada.

Todos los que están involucrados en la violencia están enfermos y necesitan ayuda

Hasta que no se conozcan los hechos, ninguno de ellos la recibirá. No se les hace ningún favor a los miembros de una familia que está en estas circunstancias al ayudarle a mantener este horrible secreto. Se les debe motivar a obtener ayuda de un sacerdote o pastor y/o un psicólogo.

El continuar permitiendo este tipo de abuso tiene graves consecuencias sobre todo para los niños, muchas de las cuales sólo se manifestarán pasados muchos años. A veces los niños se convierten en victimarios y las niñas en víctimas igual que su mamá. Los niños que crecen en hogares violentos tienen una gran probabilidad de ser criminales en el futuro.

¿Qué puede hacer la víctima si su cónyugue rehusa buscar ayuda o aceptarla?

Cuando los esfuerzos para resolver la situación fracasan, el ataque físico continúa y la salud física y mental de la mujer (o del hombre si ésta es la agresora) está seriamente afectada, la víctima tiene el derecho y el deber de escapar y buscar refugio con su familia, amistades, o en refugios especiales en la ciudad en que vive. La voluntad de Dios no es que permanezca en una situación de maltrato físico o emocional, sino que busque ayuda tanto para sí misma como para sus hijos y su victimario.

Puesto que no hay respeto mutuo, el amor llega a morir en la pareja que continúa en una relación abusiva mucho tiempo.

Según el Código de Derecho Canónico de la Iglesia Católica: "Si uno de los cónyugues pone en grave peligro espiritual o corporal al otro o a la prole, o de otro modo hace demasiado dura la vida en común, proporciona al otro un motivo legítimo para separarse, con autorización del Ordinario del lugar, y si la demora implica un peligro, también por autoridad propia. Al cesar la causa de la separación, se ha de restablecer siempre la convivencia conyugal, a no ser que la autoridad eclesiástica determine otra cosa." (No.1153)

¿Entonces la Iglesia acepta el divorcio?

Por supuesto que no. La separación física no equivale al divorcio. Este implica el intento de destruir el vínculo conyugal válidamente contraído en la Iglesia Católica que de suyo es indisoluble. En ese caso la persona no puede contraer nuevas nupcias, a no ser que dicho matrimonio haya sido declarado nulo por la legítima autoridad de la Iglesia. La separación física bajo esas circunstancias no es un pecado, sino un derecho legítimo que tiene la víctima para consigo misma y con sus hijos si los tiene. Toda persona como hija de Dios tiene derecho a que se le respete su vida y su dignidad.

Ayudemos a las víctimas y a sus victimarios

La Iglesia Católica en EE.UU. ofrece ayuda especial. Los obispos emitieron en 1992 un documento titulado "Cuando busco ayuda: Una respuesta pastoral a la violencia doméstica contra las mujeres". La violencia intrafamiliar también debe ser una preocupación de aquellos que alegan ser pro vida. Todos los que valoramos la vida humana debemos de estar alerta para ayudar a las víctimas y sus victimarios a salir de ese círculo vicioso, para que puedan recuperar su autoestima y el sentido de su propia dignidad como hijas e hijos de Dios.

Bibliografía: Libro del psicólogo Jesús Arina titulado "Apuntes de vida y fe". Charla sobre codependencia de la psicóloga Doris Amaya en el retiro de la Arquidiócesis de Miami sobre este tema, febrero 11 de 1996. Artículo titulado "Psicólogo sostiene que violencia genera violencia" publicado en el Diario Las Américas, marzo 4 de 1998. Artículo titulado "Los niños: Víctimas olvidadas de la violencia doméstica" por la Fiscal Estatal de la Florida para el Condado Miami-Dade, EE.UU., Katherine Fernández Rundle, publicado en el Diario Las Américas, noviembre 3 de 1999.

Fuente : http://www.vidahumana.org/vidafam/violence/resumen.html

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