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Bicentenario de la Fundación de la Congregación de los Hermanos Maristas
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2 de Enero de 2017 - Bicentenario de la Fundación Marista

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La virtud del ahorro en la familia

ahorroHay muchas familias que viven, de cheque a cheque de su sueldo, y otras de los cheques que vayan a llegar o de las tarjetas de crédito. La mayoría de las veces es, porque no han tenido fuerza de voluntad, para saber administrarse y ahorrar.

No se dan cuenta o no quieren dársela, que por esos adelantos de dinero, tienen que pagar intereses abusivos. En la familia es muy difícil pasar, de una economía basada en el endeudamiento, a una economía soportada en la virtud del ahorro para el futuro. El ya pagaremos más adelante, pues lo importante es satisfacer nuestros deseos de consumismo, es una política familiar, que casi siempre conlleva malas consecuencias.

7 Columnas familiares básicas, para poder hacer un buen plan de ahorro familiar:

Que todos los ingresos y gastos de la familia, estén reflejados en una sola cuenta, totalmente transparente y siempre consensuados por los cónyuges. Si no hay un mutuo acuerdo en las decisiones económicas y cada cónyuge hace lo que quiere, en secreto y sin permiso, el matrimonio no podrá ahorrar y tendrá muchos problemas de convivencia.

Que el ahorro esté soportado, con la práctica y desarrollo de las 30 Virtudes y valores humanos, a tener en cuenta para ahorrar en la familia, que se indican al final del artículo, intentando que de costumbres, pasen a ser hábitos y de estos a ser virtudes.

Que se evite realizar la antítesis del ahorro en la familia, como son el despilfarro, el derroche, el consumismo, el dilapidar, la gula, la pereza, etc. Aunque no es malo ni contrarios a la virtud del ahorro, el darse un homenaje personal de vez en cuando.

Determinar claramente el importe, cómo y plazos de los objetivos del ahorro familiar, soportados en un real, sincero y técnicamente realizable presupuesto de gastos e ingresos, para evitar frustraciones, siendo realista de lo que se puede conseguir, con los distintos importes de ese ahorro.

Saber invertir los ahorros familiares para que no se pierdan, como ha pasado con determinadas inversiones realizadas y eliminadas, en tiempos de crisis.

Tratar de convertir los gastos variables en gastos fijos, previéndolos en cantidades máximas, por cada concepto, como son los gastos de diversiones, ropas, caprichos, etc.

Desarrollando un calendario de ingresos y gastos (cash flow), para que no haya situaciones que tenga que endeudarse la familia, por no haber previsto el desfase, entre los ingresos y los gastos.

Primero pagar un sueldo a la familia, destinado al ahorro. La mejor forma de empezar a ahorrar, es dedicar para la familia un porcentaje de todos los ingresos familiares, poniéndolo en una cuenta especial, solamente tocable, para cubrir los objetivos previstos. Pagar un sueldo a la familia no es un tema de egoísmo, pues se debe seguir considerando las responsabilidades con los gastos, deudas, donativos, etc. Implica poner en el centro el objetivo de querer realizar o mejorar el ahorro familiar. Al fin y al cabo, el objetivo es para mejorar la calidad de vida familiar. Por lo tanto, el ahorro tiene que estar centrado, en la realidad de cada familia, aunque parezca ilógico, sobre todo cuando se considera la montaña de facturas y deudas, que tenemos por pagar. Pero sin duda, es el principio de un cambio. Por eso lo aconseja la gran mayoría, de los programas de ahorros familiares.

Pagarse a uno mismo un porcentaje de los ingresos, aplica la misma circunstancia de destino, incluso cuando no se ha formado todavía una familia, pues se tiene que prever el futuro personal. Pagarse a uno mismo, es enfocar el ahorro en la prioridad de las finanzas personales. Cuando lo primero que nos fijamos es, en nuestra capacidad de ahorro, es más fácil que nuestras finanzas empiecen a mejorar. La realidad es que la mayoría, empezamos a pensar en nuestras finanzas, cuando los ahorros que tenemos son escasos o cuando, empezamos a notar un cierto estrés financiero. Antes de ello, desgraciadamente no ponemos por lo general mucha atención a las finanzas.

Esto no debería ser así. De la misma forma, que si solamente nos preocupáramos de la salud física, cuando nos empezamos a sentir mal y creemos tener una enfermedad. Pero deberíamos enfocarnos más en la parte de prevención, para no llegar a tener esa enfermedad. Es similar a los consejos que dan acerca de las dietas. Si uno quiere adelgazar es muy fácil ponerse a una dieta drástica, como la famosa de la sopa de col y bajar las libras que se necesitan. Pero si uno quiere bajar de peso y mantenerlo, lo tiene que hacer a través de un cambio de la forma de alimentarse, además de entrar en un estilo de vida, que incluya ejercicio físico. Tanto en la comida, como en los ejercicios, no se puede mantener un ritmo sano, si no se incluyen las cosas que a uno le gustan, aunque sea con moderación.

Con la dieta financiera ocurre lo mismo. Tenemos que poner como centro, el ahorro familiar y llegar a un ritmo de ingresos, gastos y ahorros que nos satisfagan, y que nos permitan mantenerlo de por vida. Esto no deja de lado las dietas drásticas, que pueden ser necesarias momentáneamente. Pero a la larga, si no se acomoda a nuestras necesidades y no vemos un efecto positivo en nuestra calidad de vida, no la vamos a seguir.

Es en esta prevención financiera, donde entra la prioridad que debemos de dar, a los ahorros familiares. Estos no solamente representan nuestros fondos de emergencia, sino también la posibilidad de hacer rendir el dinero ahorrado para la familia. ¿Cómo se puede llevar a la realidad, eso de pagar primero un sueldo, como ahorro familiar? Es muy simple. Antes de pagar cualquier factura, antes de hacer las compras de comida, antes de pagar las deudas, hay que reservar una cantidad de los ingresos, como ahorro familiar. Quizá no parezca tan simple, sobre todo cuando vemos que nuestros ingresos, no dan a basto para lo que necesitamos y tenemos muchas facturas y deudas sin pagar. Pero si no lo hacemos, no vamos a poder disfrutar de los ingresos y cualquier emergencia, nos puede hacer mucho más daño.

10 Razones para lo primero, establecer el ahorro familiar como un sueldo:

Establecer mentalmente los ahorros familiares, como una prioridad. Al principio cuesta mucho, pero una vez realizado como práctica habitual, será mucho más fácil al observar las ventajas que se obtienen y cómo dirige, todas las actividades financieras de la familia. Si realmente queremos tener unas finanzas sanas, tener el hábito de ahorrar familiarmente es imprescindible.

Establecer que eso es, una de las cosas más importante en la vida familiar. Lo más importante no son las facturas, ni las deudas, es la familia. El dinero es un instrumento para llegar a los objetivos familiares, sociales y religiosos. No es un fin, sino un medio.

Establecer el comienzo de una práctica correcta. La mayoría de la gente tiene el hábito financiero de pagar primero las facturas, el entretenimiento y después los ahorros. Pero esto es incorrecto. Lo primero son los ahorros y cuando por principio lo pones primero, tienes pocas excusas para no hacerlo.

Establecer una base financiera, para emergencias y situaciones de la vida. La mejor manera de construir una cuenta de ahorro para emergencias, para la jubilación, para los estudios universitarios de los hijos, para un posible desempleo, para establecer una empresa, para la compra de un automóvil, de una casa, para las vacaciones familiares, actualizar la profesión, etc. contribuyendo continuamente a ello, dedicando un porcentaje de los ingresos.

Si la formación de esa base, la dejamos para el día de mañana, nunca tendremos esos ahorros familiares. Además en caso de emergencia, sin esa base, financieramente nos hundiremos más.

Establecer prioridades, en los objetivos del presupuesto familiar o en lo que se necesite. Eso da una gran libertad, y abre muchas oportunidades de crecimiento personal, familiar y social.

Establecer cuanto antes el sistema de ahorro familiar. Nunca es tarde para empezar y cuanto antes se empiece, antes empezará a ver los frutos. Aunque sea empezando poco a poco, con cantidades pequeñas, pero presididas por la firme promesa, de ir adecuando los ahorros familiares, a los objetivos deseados. Siempre se está a tiempo de empezar, el mejor momento de hacerlo es, ahora.

Establecer una forma automática para hacerlo, pues si no lo empezamos ahora y de forma automática, sin pensarlo mucho, es muy posible que no lo hagamos. O que aunque lo empecemos, al de un tiempo lo dejemos por un sinfín de razones.

Siempre va a haber motivos o excusas, para no hacerlo, por tener que pagar una factura que creemos que no puede esperar, un capricho, una diversión momentánea, un no saber decir que no, etc. Por eso, si el ahorro lo ponemos en automático, dejamos de pensar en ello y los ahorros van subiendo, poco a poco.

Establecer alguna de las principales formas de hacerlo en automático: A través de ordenar al banco que mensual o periódicamente, retire una cantidad determinada, a una cuenta especial. A través del empleador, si tiene los planes de ahorro con exención de impuestos y complementación de cantidades, como suelen ser el 401K, Roth IRAs para la jubilación y 589 para los estudios de los hijos, en la universidad.
Establecer la base financiera de forma que cumpla, de la mejor forma posible, las tres principales características de una buena inversión: Rentabilidad, seguridad y expansión.

Cuánto debe ser el ahorro familiar. Esto depende de las circunstancias de cada familia y de sus presupuestos, de ingresos y gastos. Si empiezan a ahorrar con una cantidad mínima, como es el 1% de sus ingresos familiares, tienen que tener plena conciencia, que aunque pasen muchos años, no va a poder cumplir casi ninguno de los objetivos propuestos. Pero puede ser un comienzo simbólico, para irse acostumbrando a realizar el ahorro familiar e ir aumentando ese porcentaje al 2, 3, 10, etc. No pretendan pasar de cero ahorros, a ahorrar el 33% de los ingresos familiares, que es la cifra ideal que recomiendan los expertos, al distribuir los ingresos familiares en: 33% dedicado a la vivienda; 33% dedicado a los gastos fijos, alimentación y vivencias; 33% dedicado al ahorro familiar. Deduciendo de este 33% las cantidades, que ya haya dedicado indirectamente, como es la parte de capital de los pagos de la hipoteca y las cifras retenidas por el empleador, para los planes de ahorro.

El ahorro para la jubilación, debe empezarse con el cobro del primer sueldo, pues ese día, ha empezado la marcha a tras para la jubilación, como se empieza esa misma marcha hacia la muerte, el día que se nace. Solamente que la fecha de la muerte es incierta y la de la jubilación, casi cierta. Tienen que tener bien claro, que esté en el país que esté, con la pensión que obtenga, no va a poder cubrir sus gastos para vivir, aunque en esa situación sean menores que trabajando, por lo que tiene que ir ahorrado, desde que empieza a trabajar, para crear un fondo de ahorro familiar, que le sirva de complemento de la pensión que cobre.

Cuándo debe empezarse a ahorrar. Si no empieza ahora a construir la costumbre, para convertirla en hábito y después en la virtud del ahorro familiar, aunque sea con una pequeña cantidad, es casi seguro que ya no lo hará. Por eso es bueno empezar ahora y que el primer pago, sea al que le demos la mayor importancia posible. Este paso debe convertirse en un proyecto, en el que estén implicados todos los componentes de la familia, pues es un paso muy importante hacia la estabilidad financiera familiar. Quizá sea incluso el paso más difícil, y el que más satisfacciones le puede dar, ya que han puesto a la familia como prioridad y como centro de las finanzas.

Otras cantidades dedicadas al ahorro familiar, pueden ser la de algunos trabajos extras, aunque sean de pocos ingresos. Un aumento de sueldo. Un gasto superfluo eliminado. Si hasta ahora la familia ha podido vivir, sin esos ingresos adicionales o sin esos gastos superfluos, quizá podamos continuar haciéndolo, durante un tiempo. Cuando lleguemos a nuestros objetivos de ahorro, ya podremos usar ese aumento o los ingresos extras, para otras necesidades.

10 Preguntas antes de poner en práctica el ahorro familiar:

1. ¿En qué va a utilizar el ahorro familiar? Determinar muy claramente los objetivos, las cantidades y los plazos. Nunca hay una respuesta mala.

2. ¿Tiene un banco o una empresa financiera, donde pueda abrir una cuenta de ahorro, que no le cueste dinero?

3. ¿Va a ir a abrirla hoy, mañana por la mañana o el día menos pensado?

4. ¿Su empleador ofrece planes de ahorros, con o sin exención de impuestos?

5. ¿Qué va a hacer, para realizar automáticamente el ahorro familiar, antes de hacer otros pagos?

6. ¿Puede empezar a ahorrar un 1% de sus ingresos mensuales?

7. ¿Con esa cantidad del 1% qué objetivos puede alcanzar, del ahorro familiar?

8. ¿Si no puede ahorrar el 1%, podría ahorrar $25, $50 o $100 al mes u otra cantidad?

9. ¿Qué tendría que cambiar en su vida y sacrificar, para poder ahorrar ese 1% u otra cantidad?

10. ¿Cuál es el % de sus ingresos, que debería dedicar al ahorro familiar, para cubrir el mínimo de los objetivos planeados, en cantidad y tiempos?

30 Virtudes y valores humanos relacionados con el ahorro familiar:

Abnegación. Sacrificio que alguien hace de su voluntad, de sus afectos o de sus intereses, generalmente por motivos religiosos o por altruismo.

Arrepentimiento. Pesar de haber hecho algo. Puede ser por una circunstancia atenuante, siempre con un sincero prepósito de la enmienda.

Austeridad. Severidad. Sobriedad. Mortificación de los sentidos y pasiones. Rigurosamente ajustado a las normas de la moral. Sencillez, sin ninguna clase de alardes.

Autodisciplina. La disciplina que se aplica voluntariamente a uno mismo.

Disciplina. Observancia de las leyes y ordenamientos de la profesión u organización. Parecer o dictamen que se da o toma, para hacer o no hacer algo.

Coherencia. Conexión, relación o unión de unas cosas con otras. Actitud lógica y consecuente, con una posición anterior. Lo hago por coherencia con mis principios. Acción y efecto de reunirse o adherirse las cosas entre sí.

Colaboración. Trabajar o contribuir con otra u otras personas, en la realización de una obra. Ayudar y concurrir con otros, al logro de algún fin.

Compromiso. Obligación contraída. Palabra o promesa dada por obligación o necesidad, para complacer.

Constancia. Firmeza y perseverancia del ánimo, en las resoluciones y en los propósitos. Acción y efecto de hacer constar algo, de manera fehaciente.

Control. Comprobación, inspección, fiscalización, intervención. Dominio, mando, preponderancia.
Cooperación: Obrar juntamente con otro u otros, para un mismo fin.

Desprendimiento. Desunir, desatar lo que estaba fijo o unido Apartarse o desapropiarse de algo. Despego, desasimiento de las cosas. Largueza, desinterés.

Disposición. Gallardía y gentileza en la persona. Hallarse apto y listo para algún fin.

Ejemplo. Acción o conducta que puede inclinar a otros, a que la imiten. Excitar con las propias obras, la imitación de los demás. Caso o hecho sucedido en otro tiempo, que se propone, o bien para que se imite y siga, si es bueno y honesto, o para que se evite si es malo.

Esfuerzo. Empleo enérgico del vigor o actividad del ánimo, para conseguir algo venciendo dificultades. Empleando ánimo, vigor, brío, valor. Empleo de elementos costosos en la consecución de algún fin.

Familia. Grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas, bien sean ascendientes, descendientes, colaterales y afines de un linaje.
Fortaleza. En la doctrina cristiana, virtud cardinal que consiste en vencer el temor y huir de la temeridad con fuerza, manteniendo el vigor y dando ejemplo.

Generosidad: Inclinación o propensión del ánimo, a anteponer el decoro a la utilidad y al interés. Largueza, liberalidad. Valor y esfuerzo en las empresas arduas. Nobleza heredada de los mayores.

Hábito: Modo especial de proceder o conducirse, adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas.

Humildad. Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades, y en obrar de acuerdo con este conocimiento.

Moderación. Cordura, sensatez, templanza en las palabras o acciones. Templar, ajustar, arreglar algo, evitando el exceso. Moderar las pasiones.

Mortificación. Afligir, desazonar o causar pesadumbre o molestia. Domar las pasiones castigando el cuerpo y refrenando la voluntad.

Orden. Colocación de las cosas en el lugar que les corresponde. Concierto, buena disposición de las cosas entre sí. Regla o modo que se observa, para hacer las cosas. Serie o sucesión de las cosas.

Paciencia. Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse. Capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas. Facultad de saber esperar, cuando algo se desea mucho.

Prevención. Preparación y disposición que se hace anticipadamente, para evitar un riesgo o ejecutar algo. Disponer con anticipación, prepararse de antemano para algo.

Responsabilidad. Cargo u obligación moral, que resulta para alguien del posible equívoco, en cosa o asunto determinado. Capacidad existente en todo sujeto activo, de derecho para reconocer y aceptar, las consecuencias de un hecho realizado libremente.

Sacrificio. Acto de abnegación, inspirado por la vehemencia del amor. Peligros o trabajos graves, a que se somete una persona. Acción a que alguien se sujeta con gran repugnancia, por consideraciones que a ello le mueven.

Sencillez. Que carece de ostentación y adornos. Dicho del estilo: Que carece de exornación y artificio, y expresa ingenua y naturalmente los conceptos. Dicho de una persona: Natural, espontánea, que obra con llaneza. Ingenuo en el trato, sin doblez, ni engaño, y que dice lo que siente.

Templanza. Una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste en moderar los apetitos y el uso excesivo de los sentidos, sujetándolos a la razón. Moderación, sobriedad y continencia.

Trabajo, Obra, resultado de la actividad humana. Esfuerzo humano, aplicado a la producción de riqueza, en contraposición al capital.

10 Conceptos morales sobre los ahorros familiares:

Administrarás los ahorros familiares, con la máxima inteligencia, basada en una buena educación financiera, siempre dirigida a hacer el bien en la familia y en la sociedad, a través de crear riqueza con las inversiones.

Administrarás los ahorros familiares bajo los principios éticos y morales del cristianismo, inculcados en la familia, evitando el despilfarro, el derroche, el consumismo, el dilapidar, la gula, la pereza, etc.

Administrarás los ahorros familiares, bajo el cumplimiento de las virtudes y valores humanos, sin dejarse llevar por los excesos.

Administraras los ahorros familiares con honestidad, evitando la avaricia.

Administraras los ahorros familiares sin orgullo de sabelotodo, y si es necesario o conveniente, pidiendo consejo y ayuda a los profesionales.

Administraras los ahorros familiares teniendo en cuenta, que el dinero es un medio y no un fin, por lo que no se justifica realizar malas acciones, para conseguirlo y ahorrarlo.

Administrarás los ahorros familiares, basándote en la diligencia y comportamiento que debe tener un buen padre de familia.

Administrarás los ahorros familiares, de forma que concuerden con un estilo y calidad de vida, llevada sin exageraciones, ni influencias amorales, de la sociedad.

Administrarás los ahorros familiares supeditando la seguridad, rentabilidad y expansión, a otras tentaciones.

Administrarás los ahorros familiares sabiendo, que la riqueza no se mide por lo que se tiene, sino por lo que no se desea y por lo que se puede prescindir.

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Fuente :http://es.catholic.net/familiayvida/154/203/articulo.php?id=49973

( Publicado el 23 de Marzo de 2011 en nuestro anterior sitio Web )

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