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Mar03282017

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2 de Enero de 2017 - Bicentenario de la Fundación Marista

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Hermanos y Laicos juntos en la Misión

68Dondequiera que encontraba a personas dedicadas a la formación cristiana de la juventud, Marcelino les apoyaba y les infundía ánimos. Desde aquellos tiempos de La Vallá y El Hermitage, muchos hombres y mujeres, Hermanos y Laicos,

se han sentido atraídos por su personalidad y carisma, identificando su vocación con esta manera de continuar la misión de Jesús. (Noticia enviada el 30 de Julio de 2003 ).

Cuando el Hermano Charles Howard, entonces Superior General , dio la bienvenida a los Laicos en el Capítulo de 1993, les agradeció personalmente su acercamiento a los Hermanos y su contribución a la misión Marista. Pero fue más allá, instándonos a dar respuesta renovada de cómo seguimos un mismo camino de amor, esperanza y servicio, juntos en el Espíritu"?... Los Laicos contestaron a esto diciendo: Procedemos de experiencias y culturas muy diferentes, pero cada uno de nosotros ha sido tocado de manera única por el espíritu de Marcelino Champagnat".

Estas palabras se dirigen a todos nosotros, ya seamos Hermanos, educadores Laicos, animadores juveniles, o cualquiera de los que trabajamos juntos en los diversos
proyectos maristas: padres, sacerdotes colaboradores, miembros del Movimiento Champagnat de la Familia Marista, exalumnos y grupos similares. Cada uno puede reclamar para si el sueño de Marcelino. Estamos en una misión compartida.

Nuestro carisma

La historia de Marcelino es un ejemplo del poder renovador de la acción de Dios en la historia de los hombres. Creemos que recibió un carisma, un don espiritual único, dado a través de él a toda la Iglesia en servicio a la Humanidad. Fue inspirado por el Espíritu Santo para descubrir una nueva forma de vivir el Evangelio como respuesta concreta a las necesidades espirituales y sociales de los jóvenes en un tiempo de crisis. Nosotros vemos confirmada la vigencia de este carisma en la fuerza con que ha venido inspirando a generaciones de discípulos, incluyendo la nuestra.

El carisma marista que hemos heredado de Marcelino nos hace vivir el amor que Jesús y María tienen a cada uno personalmente, nos lleva a sentirnos receptivos y sensibles ante las necesidades de nuestro tiempo, y a profesar un sincero amor a los jóvenes, especialmente a los que más lo necesitan.

Los que compartimos la Misión Marista estamos invitados a comprometernos libre y generosamente con el mismo carisma, ya sea en calidad de religiosos consagrados, o como laicos célibes o casados, cualquiera que sea nuestra situación o cultura. Vivimos el carisma de maneras diferentes pero complementarias. Juntos somos testigos de una unidad de historia, de espiritualidad, confianza mutua y empeño común.

Los que somos Laicos ofrecemos nuestras propias cualidades individuales así como los frutos de nuestro compromiso personal, nuestra profesionalidad y la experiencia que tenemos de las circunstancias ordinarias de la vida familiar y social. Como cristianos, testimoniamos a través de nuestras vidas personales la posibilidad de encontrar en Jesucristo el significado último de la vida y de vivir según el Evangelio.

Los que somos Hermanos, además de brindar nuestras cualidades personales, contribuimos con los dones que provienen del carácter profético de nuestras vidas de consagrados: nuestro testimonio religioso, nuestra rica formación en el Carisma de Champagnat, el sentido de acogida de nuestras comunidades, y nuestro patrimonio humano y material. Aportamos nuestra disponibilidad para dedicarnos plenamente y con audacia a la tarea apostólica, y para ir donde sea necesario.

Nos inspiramos unos a otros para crecer en fidelidad al carisma, descubriendo nuevos aspectos en su riqueza espiritual y en su dinamismo para el apostolado.

Una señal del Reino de Dios

Nuestra manera de compartir la misión en un espíritu de comunión auténtica es en sí misma un signo de la Buena Noticia para nuestra Iglesia, nuestro mundo y para los jóvenes a los que servimos. Juntos buscamos ser creativamente fieles al Carisma de Marcelino Champagnat, y sensibles a los signos de los tiempos observados a la luz del Evangelio.

Queridos hermanos de la Familia Marista, que estos textos nos inviten y nos animen a trabajar unidos dentro de nuestra hermosa familia, junto a los Hermanos, por la Causa Marista, como Laicos comprometidos, buscando la Gloria de Dios al estilo de María y Champagnat.